lunes, 9 de agosto de 2021

Budismo

 Se conoce como budismo a la doctrina filosófica, religiosa y moral fundada en la India, durante el siglo VI a.C por Buda (Siddhartha Gautama). Como tal, el budismo tiene como precepto la reencarnación del ser humano de manera de liberarlo del sufrimiento material.


El mundo budista caracterizado por no poseer un inicio ni un fin, considera al estado nirvana como el estado ideal alcanzado por el individuo cuando se libera de sus ataduras, logrando la cesación del sufrimiento, siendo percibido por el propio individuo al finalizar su búsqueda espiritual.


Es por ello, que el budismo es orientado para mostrar la liberación a través de creencias y prácticas espirituales, que buscan desarrollar en el individuo estados positivos como la calma, concentración, conciencia, emociones, entre otras.

Por consiguiente, el karma es un asunto de destaque en el budismo. El ciclo vicioso del sufrimiento es llamado Samsara y es regido por las leyes del karma, por lo que el budismo busca, tal como fue designado por la doctrina "el camino medio" de la práctica no extremista tanto en lo físico como moral.

No obstante, los budistas –persona que lo profesa- deben de tener presente las Tres Joyas, también conocido como Tres Tesoros, Tres Refugios, que son las bases de las tradiciones y practicas budistas, en las cuales se refugian ellos mismos:

Tener como maestro a Buda o Iluminado.

Dharma, seguir las enseñanzas del budismo.

Sangha, participar de la comunidad budista.

El budismo representa una técnica de comportamiento que invita a sus seguidores despegarse de todo lo que es transitorio, o que resulta de una especie de autosuficiencia espiritual. Las enseñanzas de Buda, proferidas en el parque de las ciudades Benares, definió los caminos para llegar a la sabiduría e igualdad, a través de “las cuatro verdades nobles”:

La vida es sufrimiento (duhkha)

El sufrimiento es el fruto de los deseos del ser humano (Tanha)

El sufrimiento cese cuando se extingue su causa.

Para eliminar el sufrimiento es necesario seguir el noble camino óctuple, basado en el cultivo constante de la mente y corazón a través de la meditación y de la plena consciencia.



El taoísmo religioso

 El objetivo fundamental de los taoístas es alcanzar la inmortalidad, si bien, a veces no se entiende esta literalmente, sino como longevidad en plenitud. De la misma manera, se decía que las personas que vivían en armonía con la naturaleza eran inmortales. Lao-Tse fue deificado como dios taoísta un inmortal encabezando un enorme panteón de héroes folclóricos, generales famosos y sabios, todos los cuales alcanzaron la inmortalidad. Sin embargo, la antigua forma del taoísmo era la de una corriente filosófica y no una religión, por lo que los antiguos pensadores interpretaban por «inmortalidad» el hecho de autosuperación del propio ser en comunidad con el entorno, lo que implica buscar la superación y el progreso personal y colectivo, de acuerdo con la mutación constante que enseña el taoísmo. Por otra parte, el logro de la inmortalidad a través de la alquimia externa (waidan) y la alquimia interna (neidan) fue un objetivo importante para muchos taoístas históricamente.7


Las primeras formas del taoísmo se desarrollaron en el siglo IV a. C., influenciadas por las teorías cosmológicas de la Escuela de Naturalistas y el I Ching. La Escuela de Naturalistas fue una escuela filosófica que sintetizó los conceptos de yin-yang y los Cinco Elementos; Zou Yan es considerado el fundador.​ La primera forma organizada de taoísmo, la escuela Tianshi («Maestros Celestiales») surgió en el siglo II a. C. Xuanxue («aprendizaje profundo», también «neo-taoísmo») fue un importante movimiento filosófico influenciado por el confucianismo, que se centró en la interpretación del I Ching, el Dào Dé Jīng y el Zhuangzi y que floreció durante los siglos III a VI d. C.​ Los filósofos más importantes de este movimiento fueron He Yan, Wang Bi, Los siete sabios del bosque de bambú, Ge Hong y Guo Xiang.​ Los pensadores como He Yan y Wang Bi se centraron en la naturaleza profunda del Tao, que vieron como mejor ejemplificado por el término «Wu» (nada, no-ser, negatividad).​ Otras escuelas alcanzaron prominencia a lo largo de la historia de China, como la escuela Shangqing durante la dinastía Tang (618-907), la escuela Lingbao durante la dinastía Song (960-1279) y la escuela Quanzhen, que se desarrolló durante los siglos XIII-XIV y durante la dinastía Yuan.

Posteriormente, el taoísmo se mezcló con elementos del confucianismo, el budismo y la religión tradicional china. La forma concreta de religión taoísta que fue llevada a Taiwán en el siglo XVII es típica de esta tradición. La característica más distintiva de la práctica actual es la veneración de los antepasados. Por lo tanto hablar de deidades taoístas, es totalmente erróneo dejando entrever la influencia de elementos tradicionalistas del confucianismo y el culto religioso de las creencias míticas de Asia, las cuales ambas no eran válidas para los antiguos pensadores taoístas como Chuang Tsé.

Los conceptos taoístas influenciaron a la medicina tradicional china y a distintas disciplinas como el tai chi chuan, el chi-kung y diversas formas de artes marciales. Las tradiciones taoístas posteriores también fueron influenciadas por el budismo chino.



El confucianismo

El confucianismo no es una religión como el cristianismo o el islam, pues no se compone de dogmas, sino de pautas de comportamiento dirigidas a lograr el gobierno perfecto y la armonía social. Por eso se la considera más una filosofía política y una forma de vida. Para Confucio, las deidades soberanas son el Cielo o el Señor de lo Alto (Tian), y la Tierra, que representan respectivamente las dos fuerzas universales: el Yin absoluto, el eslabón fuerte, masculino, y el Yang absoluto, el débil, femenino; dos elementos opuestos pero complementarios. Según esta cosmovisión, el Cielo ordenó el universo de manera jerárquica y lo dividió entre aquellos con fuerza de yin, los nobles, y aquellos con fuerza de yang, los viles. La sociedad se compone de autoridades y subordinados de tal forma que un individuo es débil respecto a un superior y fuerte respecto a un inferior.

En la cúspide de la jerarquía confuciana se encuentra el emperador, el “hijo del Cielo”, quien media entre el Señor de lo Alto y los hombres para hacer cumplir la voluntad celestial. El gobernador debe ser el máximo depositario de cinco virtudes: amor al prójimo (Ren), rectitud (Yi), cortesía y buenos modales (Li), estudio y sabiduría (Zhi), y honestidad (Xin). Cumplir estos mandatos significa seguir el noble camino o tao
un concepto que comparte con el taoísmo, otra corriente filosófica de origen chino también centrada en el equilibrio y armonía del  individuo con el universo, lo que convierte al hombre en un caballero o noble (Junzi). Si el gobernante no cumplía esta senda virtuosa, sus funcionarios podrían sustituirlo por otro que sí cumpliese el mandato divino y fuese justo con la sociedad.

El siguiente nivel de jerarquía lo representa el padre de familia, que es el yin respecto a su mujer e hijos, lo que hace del confucianismo una religión patriarcal. El padre se encarga de inculcar las cinco virtudes a sus descendientes. Debe enseñarles sobre todo el respeto hacia su autoridad y sus antepasados, y pasión por el conocimiento. La sabiduría es la vía para perfeccionarse, y este mérito personal permite al hombre convertirse en maestro o buen funcionario, más allá de su clase social. La idea que subyace es que construir una comunidad justa y armónica comienza por uno mismo.

El existencialismo cristiano

 El existencialismo es una corriente filosófica y, posteriormente, una vanguardia literaria orientada alrededor de la propia existencia humana a través del análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida. Sostiene que la existencia precede a la esencia y que la realidad es anterior al pensamiento y la voluntad a la inteligencia.1​ Plantea que el punto de partida del pensamiento filosófico debe ser el individuo y las experiencias subjetivas fenomenológicas, así como el angst o la angustia existencial que genera la aparente absurdidad del mundo. Sobre esta base, los existencialistas sostienen que la combinación del pensamiento moral y el pensamiento científico son insuficientes para entender la existencia humana, y, por lo tanto, es necesario un conjunto adicional de categorías, gobernadas por la norma de autenticidad. Kierkegaard; fundador de esta corriente y Nietzsche sentaron las bases para la filosofía existencialista.

No se trata de una escuela filosófica homogénea o unificada ni tampoco una sistematizada y sus seguidores se caracterizan, principalmente, por sus reacciones contra la filosofía tradicional.

Se consideran tres tipos de «escuelas» filosóficas existencialistas:

Existencialismo cristiano: Blaise Pascal y Fiódor Dostoyevski como «precursores» y a Søren Kierkegaard, León Chestov y Gabriel Marcel ya como existencialistas.

Existencialismo agnóstico: Karl Jaspers y Albert Camus.

Existencialismo ateo: Friedrich Nietzsche, Martín Heidegger, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

En la literatura, destacan el escritor realista Dostoyevski (considerado un precursor del movimiento), Hermann Hesse, Franz Kafka, Rainer Maria Rilke, Dino Buzzati, Thomas Mann, Cèline, Stanisław Lem, Albert Camus y la literatura del absurdo y Emil Cioran. En la literatura en lengua castellana, destacaron Miguel de Unamuno (adherido al existencialismo cristiano), Juan Carlos Onetti y Ernesto Sabato con su novela El túnel; que fue admirada por Mann y Camus.

El existencialismo tuvo su origen en el siglo XIX y se prolongó aproximadamente hasta la segunda mitad del siglo XX.



La socializacion

Se exponen algunos rasgos de la situación familiar, de la situación juvenil y del papel de los medios de comunicación como contextos en que se encuadra la labor de la familia como agente de socialización. Se aportan datos y se distinguen diversos tipos de familias y sus diferentes formas de socialización. Se trata, luego, del papel de la escuela como agente del proceso de socialización, encuadrándolo en el contexto de la evolución del sistema educativo y de la situación estudiantil. Se exponen aspectos tales como la importancia de la escuela como lugar de transmisión de las cosas importantes para la interpretación del mundo, las personas o instituciones con las que los jóvenes comparten sus inquietudes religiosas y quienes influyen en sus actitudes religiosas. También se trata de las clases de religión, su demanda y la aceptación por parte de los jóvenes y adolescentes. Finalmente se exponen algunas tendencias actuales del proceso de socialización y la evolución de los agentes, para terminar exponiendo las características que presenta ese proceso.


miércoles, 4 de agosto de 2021

Conversion de San Pablo

En el camino hacia Damasco, a inicios de los años treinta, Saulo, según sus palabras, fue «alcanzado por Cristo Jesús» (Filipenses 3, 12). Mientras Lucas cuenta el hecho con abundancia de detalles -la manera en que la luz del Resucitado le alcanzó, cambiando fundamentalmente toda su vida- en sus cartas él va directamente a lo esencial y habla no sólo de una visión (Cf. 1 Corintios 9,1), sino de una iluminación (Cf. 2 Corintios 4, 6) y sobre todo de una revelación y una vocación en el encuentro con el Resucitado (Cf. Gálatas 1, 15-16).

De hecho, se definirá explícitamente «apóstol por vocación» (Cf. Romanos 1, 1; 1 Corintios 1, 1) o «apóstol por voluntad de Dios» (2 Corintios 1, 1; Efesios 1,1; Colosenses 1, 1), como queriendo subrayar que su conversión no era el resultado de bonitos pensamientos, de reflexiones, sino el fruto de una intervención divina, de una gracia divina imprevisible.

A partir de entonces, todo lo que antes constituía para él un valor se convirtió paradójicamente, según sus palabras, en pérdida y basura (Cf. Filipenses 3, 7-10). Y desde aquel momento puso todas sus energías al servicio exclusivo de Jesucristo y de su Evangelio. Su existencia se convertirá en la de un apóstol que quiere «hacerse todo a todos» (1 Corintios 9,22) sin reservas.

La casa comun

Todo lo que nos rodea y nos permite vivir: el aire, el sol, el agua, las plantas, los animales... tienen en sí mismos valor, todos nos hablan de Dios, son una caricia de Dios. Nada de lo que podemos ver en la Creación sobra. Por eso es tan importante cuidar de cada ser y por supuesto de cada persona como a preciosos tesoros, que no podemos maltratar, ignorar o descartar. Muchas veces vemos anuncios o escuchamos a alguien que nos hacen pensar que no hace falta cuidar el mundo que nos rodea ni a las personas; que las cosas son de usar y tirar y los demás, también. Eso es lo que el Papa llama vivir una cultura del descarte en vez de una cultura del cuidado. Y eso se ve más claro todavía en nuestra relación con los más empobrecidos, con los excluidos. Ellos son los que más sufren las consecuencias de la destrucción de la tierra. Los desastres, las inundaciones, la pérdida de biodiversidad, las sequías, el cambio climático, afectan a las poblaciones más débiles y desprotegidas mucho más que a las demás.


El contenido de la encíclica es igualmente poderoso. Luego de mostrar, con la mejor evidencia científica, las dimensiones de la crisis ambiental y sus efectos desproporcionados sobre los más pobres, el papa se interroga sobre las raíces de esta crisis y las encuentra en un consumismo y un antropocentrismo desbordados, asociados a un modelo globalizado de crecimiento incesante, insensible a las restricciones ecológicas y a las desigualdades sociales. La crisis ambiental es entonces para el papa una crisis igualmente social y ética pues deriva de una visión de sometimiento tecnológico de la naturaleza, que hoy es insostenible




Budismo

 Se conoce como budismo a la doctrina filosófica, religiosa y moral fundada en la India, durante el siglo VI a.C por Buda (Siddhartha Gautam...